¿Cómo hacer molar a una marca de pinturas?

El color da mucho juego.

Posiblemente eso sea lo que pensaron en la agencia que llevó a cabo la estrategia y la campaña de Dulux, una marca de pinturas de Reino Unido.

Bajo el concepto “Cambia tu historia” rodaron un spot con una exquisita producción y estilo, en el que muestran una ciudad gris en la que el color está prohibido. En un momento dado, los habitantes comienzan a cambiar su mundo añadiéndole color a todo lo que les rodea.

Al hilo de este concepto, han creado el hashtag #ChangeYourStory y a toda la gente que les ha mencionado en Twitter usando el hashatg, les han devuelto la mención adjuntando una imagen en la que han añadido color a su avatar.

Aquí tienes unos ejemplos, pero puedes verlos todos en su cuenta de Twitter.

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De mendigo a empresario: el ‘homeless’ que creó de la nada una ‘startup’ (y triunfó)

La vida da muchas vueltas. Una mirada de desdén al mendigo que nos afea la calle cuando paseamos un soleado domingo por la mañana con los cruasanes bajo el brazo puede, por caprichos del destino, cambiar los roles de los protagonistas. No hay castillos que no caigan ni fortunas que se diluyan de la noche a la mañana.

Este frágil castillo de naipes se puede ir al garete ante un arbitrario cambio de viento que no controlamos, y esta realidad la vivió de primera mano Marc Roth, un operario de Las Vegas que se había acomodado en su nómina tras 16 largos años trabajando en la misma empresa. Un trabajo, sobre el papel, estable, y que daba de comer a su familia. Pero llegó el día en el que necesitaba un cambio. Montarse por su cuenta parecía la opción más deseada y contaba con el arrojo e ilusión suficientes para sacar adelante su proyecto.

En un todo o nada con redoble de tambor, el de Nevada invirtió todos sus ahorros, 125.000 dólares, en un negocio que nació truncado. El bofetón fue de escándalo y aquí no había red protectora. Con la angustia en el cuerpo de ver que la cuenta corriente menguaba y había que alimentar a esposa e hijos, Marc hizo el petate y se plantó en San Francisco, la cuna del emprendimiento.

De tener casa, coche y trabajo pasó a ser un número incómodo en una sociedad que venera el éxito. Se tragó el poco orgullo que le quedaba y comenzó a recurrir a centros sociales de la ciudad para los que no tienen más que lo que llevan puestoPero el viento seguía soplando en contra. “Fue una sucesión de circunstancias que cambiaron mi vida para siempre”, confiesa con una sinceridad admirable. Tocó fondo. Ya no quedaba dinero en la cuenta ni vergüenza para volver a Las Vegas con los suyos. La espiral decadente cobró la dramática velocidad de los que caen a esa sima de paro, aislamiento y el desdén del paseante de los cruasanes.

El folleto en el corcho

De tener casa, coche y trabajo pasó a ser un número incómodo en una sociedad que venera el éxito. Se tragó el poco orgullo que le quedaba y comenzó a recurrir a centros sociales de la ciudad para los que no tienen más que lo que llevan puesto. Y fue aquí, cuando lo había perdido todo, donde los caprichos del destino y la suerte de los luchadores, consiguieron cambiar el funesto destino de las cosas.

Marc vio un folleto en un corcho con una oferta por navidad para un techshop, una especie de formación profesional en curso intensivo y por importe de 49 dólares. “Mi ayuda social era de 59 dólares”, recuerda, dedicando los 10 restantes a sobrevivir durante un mes no pregunten cómo. Pero ese folleto fue la luz al final del túnel que estaba buscando.

“Estar en un centro para sintechos es básicamente no saber qué hacer con tu vida”, reconoce. Y él encontró la salida de emergencia en ese papel arrugado. Con el valor que otorga la carencia a las cosas, el de Las Vegas aprovechó hasta el último segundo el curso al que se apuntó sobre impresión en 3D. Y no tardó en dominar aquella máquina, y con ello a caerle los primeros trabajillos, chapucillas para sus compañeros de curso.

Pero con arreglo por aquí y otro por allá, Marc comenzó a disfrutar del verde de los dólares de nuevo. Treinta largos días más tarde, o deberíamos decir cortos, nuestro luchador había ahorrado lo suficiente como para pagarse otro curso más avanzado de una materia que iba poco a poco dominando.

En su dramática lucha por la supervivencia, Marc siguió firme el camino ascendente por sacar la cabeza y salir de aquel infierno. Las chapucillas eran cada vez más recurrentes y en el propio centro constataron que aquel homeless estaba hecho de otra pasta: le contrataron como instructor, y seis meses más tarde abandonó la masificación de los albergues municipales para pagarse su propio apartamento.

Un infierno que le ha marcado para siempre, hasta el punto que ahora, además de gestionar su floreciente negocio, quiere ayudar otros en situación similar que se quedaron por el camino montando The Learning Shelter, un centro de formación que pase la antorcha que salvó a nuestro hombreEl flujo de trabajo, dinero y recompensa se había activado de nuevo. Pero el hambre, el instinto animal por no cejar hasta llegar más alto consiguió que este exmendigo se convirtiera en empresario, y año y medio más tarde montó su propio negocio sobre trabajos de impresión.

El dinero fluyó con velocidad, contrató empleados y ahora sí, llamó a su esposa con la cabeza bien alta y le dijo “veníos conmigo”. La familia unida de nuevo bajo el mismo techo por el que Marc peleó al filo del abismo, un infierno que le ha marcado para siempre, hasta el punto que ahora, además de gestionar su floreciente negocio, quiere ayudar otros en situación similar que se quedaron por el camino montando The Learning Shelter, un centro de formación que pase la antorcha que salvó a nuestro hombre.

De mendigo a héroe, pero de esos que nunca salen en las noticias. Sin embargo, su fulgurante paso por infierno y cielo no pasó desapercibido para Ed Lee, el carismático alcalde de San Francisco, que en un discurso mencionó su heroica trayectoria. A este respecto, Marc Roth, el héroe de Nevada sólo apunta orgulloso: “llevé a mi hijo a que viera el discurso”.

Por que no todo es trabajo…..

Queridos amigos, como dice el titulo de esta entrada, no todo es trabajar en esta vida, también hay que dejar espacio al entretenimiento y al desarrollo de nuestras aptitudes más artísticas y plásticas.

Os sugerimos para este fin de semana, la visita al cuartel de artilleria del evento MURCIA ILUSTRA.

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La II Muestra de Ilustradores en el espacio para la Cultura Cuartel de Artillería tendrá lugar el próximo sábado 26 y domingo 27 de octubre. La muestra reúne a ilustradores que quieren dar a conocer, promocionar y vender su obra, con la finalidad de impulsar al sector de la ilustración en nuestra ciudad.

La II muestra de Ilustradores pretende generar un espacio de reflexión, diálogo e interacción sobre el mundo de la ilustración a partir de charlas, talleres, exposiciones o el propio trabajo de los ilustradores.

El Cuartel de Artillería presenta con la II Muestra de Ilustradores a la residencia ILUSTRA, dentro del programa de residencias del centro. ILUSTRA es un colectivo de ilustradores en Murcia, cuya finalidad es dar visibilidad tanto a la profesión del ilustrador como a las obras; nace con vocación expansiva y aglutinante en torno al mundo de la ilustración, con el deseo de ampliar el campo de acción en el entorno artístico y laboral.

ILUSTRA realizará diversas acciones durante la muestra como un Dibujomatón, intervención con chapas o intervenciones murales en directo.

La II Muestra de Ilustración contará con numerosas actividades y talleres con la idea de acerca la ilustración a los ciudadanos.

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http://cuarteldeartilleria.org/mil-ii-muestra-de-ilustradores/

Marina Schifrin, Video de despedida. Admirable, fantástico.

Una joven periodista recibe en cuatro días casi 8 millones de visitas a su vídeo, en el que bailando anuncia que deja su trabajo porque a sus jefes no les importa la calidad de lo que hace

Se llama Marina Schifrin, una periodista que se dedicaba en una agencia de noticias en vídeo a hacer el turno más difícil, el de la madrugada…. Hasta que se hartó de que no se apreciara su trabajo. Y decidió decir basta. Pero no de cualquier manera. Se grabó bailando al ritmo de una canción del rapero Kenny West, que se llama ‘Gone’ (‘Ido’) para dejar bien claro su mensaje.

“…Dejar claro a mi jefe que… ¡Dimito!”
Y así, mientras se la ve bailando por toda la redacción, vacía, se puede leer impresionado sobre la pantalla el siguiente texto:

“Son las 4.30 de la mañana y estoy en el trabajo… Trabajo para un empresa fantástica que hace vídeos de noticias… Durante casi dos años he sacrificado mis relaciones, tiempo y energía a este trabajo…, y a mi jefe sólo le importa la cantidad y cúantas visitas recibe cada vídeo… Así es que he pensado que haré un vídeo de mi misma para focalizar sobre el contenido, en lugar de preocuparme a cerca de las visitas… Ah! y dejar claro a mi jefe que… Dimito!… Me fui!…”

Su club de fans no para de aumentar
Un minuto y medio apenas, en el que se expresa perfectamente la frustración de tantas y tantas personas… Tantas, que de hecho su vídeo de ‘despedida’, que colgó en YouTube, se ha debido convertir en el mayor agravio para su jefe, porque en sólo 4 días ha logrado obtener casi 8 millones de visitas. Justo lo que su jefe le exigía a costa de la calidad. Parece que a Marina Schifrin la imaginación no le faltaba…

Es cierto, es cierto… ella ha dejado su trabajo en un mercado, el norteamericano, en el que encontrar un nuevo puesto no le resultará tan difícil como en otros. Pero aún así, su apuesta por la dignidad en el trabajo merece el reconocimiento de los millones de ‘fans’ que siguen sumándose a su baile.